jueves, 13 de abril de 2017

UNA CARTA AL CIELO (4)

No es fácil olvidarte… no lo es… y se niegan mis ojos a cerrarse, porque los recuerdos se agolpan en mi mente… porque son muchas las tristezas… porque son muchos los sentimientos cuando ha llegado la noche… porque aún se me embota el corazón y las horas se vuelven ríspidas y tristes… no es fácil olvidarte, porque están arraigadas en mi mente tu sonrisa aquélla de niño… porque está arraigado en mi corazón cada palabra y cada sentir… porque  aún te extraño… 


Es raro… sí, es raro este sentir, esta opresión en el pecho que me hace encerrarme en mil pensamientos del ayer… fechas inolvidables, días que anteceden y que pasan, con todo este sentir de ausencia que me estruja el corazón y se me hace nudo en la garganta… y así pasen cien años yo te recordaré, yo te amaré y llevaré vivo tu recuerdo… tus risas… tu encanto y todo lo que tú eras en la vida… ahora estás con Nuestro Padre Bueno llenando el cielo con tus risas…  y mira que han pasado los años desde aquél día aciago en que te perdí… mira que los días con sus noches sigues vivo en mi alma… en mi ser… en mi sangre y en mis entrañas que te añoran… y se percibe en el ambiente esa rareza de ver llegar los días de Abril que me traen tristezas… y se percibe en mi alma en sus noches de insomnio ver llegar los días de Abril y aunque mis ojos se quedaron secos por dentro mi alma gime y mi cuerpo se estremece… porque aun te extraño…

 ¡Cuánto duele el adiós!... ¡Y cuánto duele el desprenderse de los recuerdos!...  y aún cuando la resignación te llena el ser, en algún punto del cuerpo el corazón sigue gimiendo… llorando… extrañando… preguntando el porqué de la vida… el porqué de las cosas… y aunque no hay la respuesta que aminore el pesar que dejó el ayer, no dejo de pensar… te llevo en cada poro de mi piel, en la sangre que corre por mis venas… sé que descansas en paz, sé que desde ahí en aquélla estrella tan tuya y tan mía estás cuidando a los que amas… y sé también que llegas en mis sueños y me abrazas porque es el único lugar en donde puedo verte y abrazarte… en donde vuelves a ser mi niño… el Supermán que siempre estará para mí… ahí en donde los sueños te hacen sonreír y llenarte de amor y de ilusiones… aunque sea difícil el despertar…

viernes, 3 de junio de 2016

LA TRISTEZA DE MERCEDES

Era casi la media noche y no podía dormir, ella, ahí sentada en el borde de la cama y con el rosario en mano rezaba pausadamente… con voz susurrante, haciendo períodos de tiempo mientras iba hacia la ventana y apoyaba los codos como buscando en la calle, que se medio iluminaba con las luces y con la claridad de la luna llena que ahí en el firmamento brillaba. Gruesas lágrimas de temor y de espera rodaban por sus mejillas, no hacía mucho tiempo que había escuchado el ulular de las sirenas y su corazón se estremecía a cada instante. El incesante ruido de los grillos opacaban el silencio y el sonido de su corazón acelerado hacía eco en la distancia… la calle vacía y ella en la angustia y deseo de ver su figura a lo lejos y verle llegar… una noche más en esa espera, una noche más llena de rezos y de angustia hasta llegar el amanecer y con los ojos hinchados por el llanto y el corazón contrito por la espera, el nuevo día se plantó delante de ella como diciéndole que era hora de empezar la letanía del trabajo.
Subió a su carreta y se acomodó las faldas y tomando las riendas, con su peculiar sonido indicó a los dos famélicos caballos que iniciaran el recorrido diario que solía transitar camino al pueblo en donde quizás podría vender la mercancía… desde que se quedó sola cada día era un suplicio y un constante pensar, se preguntaba qué iba a ser de ella y el temor de saber que tenía tantos años encima y nadie a quien recurrir, solo el comisario del pueblo que le había dicho que ya habían salido algunos hombres a recorrer el bosque y no habían tenido suerte de encontrarlo, solo faltaba el barranco por buscar pero nadie se atrevía a adentrarse, además se carecían de armas para defenderse en caso de alguna hiena o culebra de las que proliferaban por esos lugares. 

Las noches eran tan largas en su soledad y los días aciagos en los que rezaba por llegar a casa y encontrarle como siempre con la pipa en la boca y en las manos un trozo de madera y una navaja que una y otra vez repasaban el borde buscando tornear la figura deseada… pero no, llegaba a casa y no le encontraba y ya hacía más de un mes que no sabían qué había sido de su vida, solamente desapareció como si la tierra se lo hubiese tragado, dejando el vacío de su ausencia en ese pequeño jacal que había sido su hogar por tantos años…
Alejados del pueblo, cultivando su pequeña hortaliza y el maizal que con tanto amor había sido patrimonio de su vida, sus hijos habían partido a la gran ciudad, olvidándose de ellos, sabían que se habían casado y que hasta nietos tenían, pero nunca… nunca regresaron para que les conocieran, solamente los murmullos de las personas a quienes les vendían sus verduras y el maíz eran los mediadores para saber de ellos. Dos hijos que a base de sacrificios y de ayuda lograron estudiar y salir de ese entorno que hoy les avergonzaba.
Mercedes era una mujer morena, firme en su pensamiento y aunque los años y las arrugas surcaban su frente, con las finas líneas de plata en su larga cabellera era aún hermosa… ese dejo de tristeza en su mirada le daba un aire de belleza enigmática, el sol había hecho estragos en su piel, el trabajo la mantenía ocupada mientras con ahínco hundía la hoz y escarbaba la hierba alrededor de su hortaliza, sola, sin él que no sabía dónde estaba y mientras trabajaba no podía evitar las lágrimas, levantando la mirada y pidiéndole a Dios que le ayudara, pero las súplicas parecían no ser escuchadas.
Néstor era un hombre bueno, trabajador y noble, que amaba entrañablemente a Mercedes, se casó con ella y compro ese terreno que junto a ella fue trabajando la tierra y con ello y a base de sacrificios logró que sus hijos se fueran a la ciudad y estudiaran una carrera, pero no imaginó la ingratitud de ellos de nunca más volver al hogar, escuchar cada noche el gemir del llanto de su mujer en ese dolor callado de extrañar al ausente le dolía, le dolía no ver a sus hijos, le dolía saber que se habían casado y tenían hijos, pero más le dolía saber que se avergonzaban de su condición humilde y les mandaron al olvido.
Un día Néstor, cansado de tanta ausencia aprovechó que Mercedes estaba en el pueblo vendiendo la cosecha tomó su morral metió un pantalón y una camisa, unos centavos que le habían quedado para comprar las semillas de la hortaliza y se fue caminando rumbo a la carretera en donde pasaban los camiones que iban a la ciudad, así nada más, sin pensar, sin avisar y sin imaginar el dolor que podría causarle a su Mercedes…

Le costó trabajo encontrar la dirección de sus hijos, sabía más o menos como llegar pues sus conocidos del pueblo que viajaban seguido los habían visto y seguido, sabiendo la tristeza de sus padres y conociendo la historia de la familia.
Ese ha sido el tiempo en que Mercedes ha sufrido y llorado incansablemente noche tras noche sin saber de su Néstor, sin saber de sus hijos y ha dormido a ratos y ha luchado trabajando la huerta sola, por ratos quizás haciéndose a la idea de que esa será su vida… el resto de su vida.
Sentada en la vieja mecedora y con la mirada perdida en el cielo, Mercedes, con el rosario en la mano solo así, sin rezar, sin pedir, mientras silenciosas lágrimas resbalan por su morena mejilla mira al cielo… mirando sin ver, los ladridos de los perros la hicieron despertar de su letargo y agudizando la mirada vio un grupo de personas que le hacían la mano, tres se desprendiéndose del grupo y corrieron hacia ella… petrificada y apretando el rosario entre las manos no pudo articular palabra, ni correr… -¡mamá!... ¡mamita!- escuchó dentro del sopor en el que se encontraba, como si la voz viniera de muy lejos… y ahí a su lado cayendo de rodillas… sus amados hijos seguido de Néstor que con lágrimas en los ojos le miraba lleno de amor - ¡Hijos míos!- logró balbucir y dejándose caer se abrazó a los dos hijos pródigos que tanto añoraba y amaba y Néstor a su lado mesándole el cabello le dijo que le perdonara el abandono, que no podía más verla sufrir por sus hijos y decidió buscarles e ir por ellos para verla feliz.
Los ojitos de Mercedes hoy brillan más que nunca, ha conocido a sus nietos que cada mes y en las vacaciones se quedan con ella cultivando la hortaliza y llevándolos al pueblo en la vieja carreta llena de orgullo… a un lado del jacalito hay una casita pintoresca y hermosa… llena de amor, que sus hijos le han construido y donde ahora Mercedes y Néstor viven felices, tranquilos, dejando atrás los sufrimientos pasados y cada vez que ella llega del pueblo en su vieja carreta, encuentra a su amor, con la pipa en la boca y tallando su figura en un trozo de madera y ella… enamorada se llena el pecho de aire y lo deja salir en suaves suspiros de amor.

*Existen personas que entregan todo de su vida por amor, por fé, por el simple deseo de ver felices y realizados a los que aman y la injusticia de éstos que se olvidan de ese sacrificio, que cuando se ven realizados ponen un muro entre el pasado y el presente y viven su vida sin importarles lo que han dejado atrás… seamos agradecidos con lo que recibimos, devolvamos amor con amor… sonrisa con sonrisa y démosle gracias a Dios por lo que nos han dado
(derechos reservados del autor)
Autor: Edith Cervera Ramírez
01/06/2016



jueves, 20 de agosto de 2015

UNA PROSA DE AMOR (guitarra y mujer) 10/08/2008


Esta noche, en que la melancolía llegó a mi vida, tomé mi guitarra y entre notas tristes, te compuse una canción, no es por ti la tristeza, ni por el amor que siento, es tan sólo que hay momentos en que llegan a mi mente instantes en que me siento sumida en la soledad, el no tenerte aquí a mi lado, pero me pongo a escribir notas que salen de mi alma, porque sé que pierdo la calma y me sumo en el sopor ése, que embarga el dolor y me llena de agonía, que  ahoga el alma mía. 
A la distancia que nos separa le escribí un triste verso, quizás para olvidar que tu amor está distante, que no siento la calidez de tus manos en las mías y que aquéllas fantasías se quedan en mi interior tapizando de ternura mi piel, mis ansias y amor. 
Dejo aquí esta constancia que aunque hoy me sienta tan triste, por el momento vivido, yo sé que nunca te olvido ni te saco de mi corazón, que hoy se envuelve en la ternura, en la magia e ilusión de llevarte dentro de mí y que seas mi dulce inspiración. 
Deja que esta noche, aunque yo me encuentre lejos, de ésa, tu piel por mí amada, deposite un beso a la luna y le diga susurrante que eres tú mi amor distante por quien canto esta canción, en ella va impresa toda el alma mía, mi amor, mi corazón y toda la inspiración que tu amor en mí provoca, porque sabes amor mío, que es tu ser todo mío, pues he hecho míos tus versos, tu ser y corazón y por último, vida mía, quiero que sepas que aún cuando no estés a mi lado en cuerpo presente, está tu alma, tu ser y corazón, pues ellos los llevo conmigo, como único testigo de este dulce cariño que nació dentro de mí, en ese bello instante en que a tí te conocí. 
Sal a tu ventana, mira la luna lejana, ella te dirá dulcemente, que te envío mi vida entera, mis besos y escucha atento porque te susurrará lento el mensaje que te envío, coquetas las estrellas titilarán a lo lejos, cubierto el manto tisú de los luceros más bellos serán el marco perfecto para declarar mi amor.

La distancia se hace menos amor, cuando piensas en el ser que te hace estremecer y te llena de ternura. No temas nunca que de ti me alejaré, porque estamos atrapados en este mundo de amor, de ilusión y de esperanza de un día poder acercar esta terrible distancia que hoy nos quiere separar. 
Por último quiero dejarte, mil besos suaves y dulces, de esos que a tí te aturden que te llenan los sentidos y como siempre te digo, mi niño dulce y fragante que mi amor será constante, te lo dejo en estas letras que te abrazan con ternura, porque pierdo la cordura cuando se trata de ti.


Ya me despido cariño, sé que estarás ya dormido, pero tan sólo... tan sólo esta noche te pido que en tus sueños... siempre me lleves contigo.

jueves, 11 de junio de 2015

PENSANDO EN TI...


 Deja caer suavemente la mirada… las mejillas arreboladas van contrastando con el frío del cristal… ¡Está pensando en él!... y el recuerdo de sus besos perduran… y se enmudece el ambiente… y se tiñe de colores la noche… y dulces emociones enarbolan la bandera del amor… del confín… de la placidez de su vida que hoy se le antoja tan vacía… tan sola… mientras el rojo carmesí de sus labios arrugados por los años dejan percibir el temblor de su soledad… en la agonía de la espera constante de aquél que un día le prometiera despertar cada día entre sus sábanas de seda… frías por la ausencia y frías por la soledad de una sola piel encorvada por la melancolía… ¡como la novia del mar!... mientras sus ojitos envueltos en ternura entrecerrados por el ayer muestran ese destello que nace de su alma… un suspiro se escapa de su pecho y lentamente cual gotas cuajadas de rocío se humedece la mirada…
¡ya no tiene dolor!... ¡ya no tiene esperanza!... ya el amor se le escapó por la ventana y la dejó como ese mar en calma tan plácida y lejana como sus mismos pensamientos… como si la soledad pesara… como si nunca hubiera nacido para el amor… y su corazón cubierto de parches solo late acompasado… solo late por el simple hecho de existir… melancolía total… ¡quizás la lluvia la llena de melancolía y añoranzas!... quizás la lluvia le trae el recuerdo de aquéllos momentos en donde era feliz… está lloviendo afuera… y está lloviendo dentro de su ser… ella… quien, cual nítida estrella un día fue luz… un día fue amor… élla, la que viajó al universo con sus alas de mariposa hoy… hoy siente que poco a poco va dejando el polvo de la vida y se estanca en la plenitud… y su otoño se vuelve seco… y su otoño se vuelve oscuridad… deja caer suavemente la mirada ya no hay arrebol en su mirada… ya no hay anhelos… ya no hay sueños… solamente la lluvia y el tic tac del reloj le acompañan en su silencio y soledad… ella… la mujer que supo amar…


sábado, 6 de junio de 2015

De Norte a Sur...

Y como suave ola me dejé llevar por el vaivén del mar… meciendo mis sentidos, haciendo mío todo ese caudal de amor que llevo dentro de mi ser… la pesadilla de la soledad enaltece mis noches y las hace frías… aquélla lejana nube en donde viajaba a través del universo y me llenaba de sueños que hoy se me antojan utopías del ayer… soledad que me lleva a cerrar los ojos y perderme en cada uno de mis anhelos cobijados por la luz de la luna… triste y solitaria… con esos rayos que cual sonrisa bajan hasta la cornisa de mi ventana y me dejan sumida en la disyuntiva de no saber para donde girar mi vida… soy suave luz… parca ilusión de no tener un amor… una sonrisa y una mano que me estremezca en el otoño de mi vida… y me encierro en la caracola y espero a orillas del mar que unas manos la peguen al oído y me llenen de susurros plenos de amor y de ansias… aquélla noche de plenilunio me dejó ciega de besos… me dejó como la canción en lontananza que sabe la nota perfecta del ayer… del beso oculto… del amor… de la soledad que me abraza y adormece mis sentidos envuelta en la calidez de mis sábanas blancas que esperan la silueta que abraza y recorre de norte a sur la geografía de mi piel… de norte a sur….

lunes, 18 de mayo de 2015

Carta... Ella y él


Y secó con su aliento las lágrimas que suavemente se deslizaban en sus mejillas… eran cual suave manantial…como fluye el río en la montaña… como crisálida con las alas abiertas al viento… como nube de terciopelo que da forma y se deshace con la brisa del mar… y lloró hasta agotar las lágrimas… y sus gemidos de dolor se incrustaron en las estrellas… no estaba sola… pero sí su corazón roto… pero sí su alma que añoraba…  y se fue quedando dormida, en esa lasitud que lastima… que enreda… que atrapa en los recuerdos…  ¡El quería verla sonreír!... Y se adhería a su tristeza… y tomaba un poca de la brisa del mar y le refrescaba su piel… susurraba un te amo en las caracolas y le incitaba a escuchar… ¡Pero nada le hacía sonreír!... sola, con el rostro sumergido en la melancolía vio pasar  los días envuelta en la añoranza y con la certeza de nunca más volver a amar… y él… a su lado, esperaba un día perderse en esa suave luz de sus ojitos bellos… cansados de tanto llorar… a la espera de un día verla llena de felicidad... Y se sumaron los días y los recuerdos fueron menos… y pasaron los meses y de nuevo el brillo de sus ojos opacó la luz de las estrellas... se envolvió en un suave suspiro  y retomó fuerzas y entereza de aquél que a su lado permanece quieto en espera del olvido… y tomó sus manos y se volvió sonrisa cantarina… y salió el sol en su mirar… y se puso un parche en el corazón… él… a su lado sonríe… y de la mano inician un nuevo caminar…


miércoles, 13 de mayo de 2015

Son... ¿Heridas?...



Dentro de los altibajos de la vida hemos sufrido, llorado… ¡También reído!... y de la misma manera nos levantamos y continuamos nuestro camino… ¡Esa es la actitud correcta!... Cuantas veces en esas noches de insomnio llegan a nuestra mente los recuerdos del ayer… del amor perdido… te preguntas el porqué de las cosas… te preguntas en qué fallaste… pero finalmente sonríes y piensas que a veces vale la pena el iniciar de nuevo… te das ese tiempo que necesitas para poner en orden tus ideas… tus sentimientos… tus metas… esas metas que un día te trazaste y que dejaste tiradas en el camino por seguir otro sendero… y no es que hagas de menos ahora el pasado… ¡No!... tampoco es que te duelas de las heridas que te dejaron… heridas que finalmente hoy han cicatrizado y te han hecho grande… te han hecho fuerte… y se quedaron ahí cinceladas en el alma como prueba fehaciente de que un día entregaste todo… viviste al límite… ¡amaste!... y entre pensamiento y suspiro sabes que cada cicatriz te hace más interesante… más bella… más segura y sobre todo con esa experiencia de no volver a caer… y aprendes de los errores… y aprendes de las caídas… y te haces más grande y más hermosa… y aunque al corazón lo has llenado de parches estás lista para continuar… ¡Eh ahí la grandeza, fortaleza y seguridad de la mujer!... esa mujer que mil veces cae y se levanta con la sonrisa en los labios… esa mujer que aunque tenga el corazón, como las mariposas en el aparador, atravesados por el alfiler, sabe que tiene la confianza y la esperanza de volver a entregarse por entero… pero con más cuidado… con más experiencia de no volver a errar el camino… ¡Toda tú eres especial!... toda tú sabes que ha llegado el momento de dejar atrás el pasado que te hizo caer y llorar y levantarte como toda una princesa y levantar la frente y decir… ¡Estoy lista!... sacudirte el polvo del ayer y sonreír… que eso es lo que te hace más hermosa… más feliz… ¿Las cicatrices que te dejó el ayer?... ¡Esas son tatuajes en el alma!... y te han hecho crecer y llenarte de fortaleza… ¡Sé esa mujer que el mundo conoce!... ¡Sé esa campeona que siempre levanta la cabeza y busca la felicidad!... ¡Sé siempre esa hermosa y gran mujer!...